NUESTRA HISTORIA

LA MASONERIA

ANTECEDENTES HISTORICOS

La masonería es una escuela iniciática, progresista, filosófica y filantrópica, en la cual se aprende el real sentido de la moral y se practica la fraternidad entre todos sus miembros. Es una institución universal, cuya estructura se basa en un sistema educativo, tradicional y simbólico. Tiene como principio la creencia en un Ser Superior, al que se le denomina el Gran Arquitecto del Universo, también predica el amor a la humanidad y la fraternidad bien comprendida, las cuales son bases fundamentales de la orden. Es una sociedad de libre pensamiento, más discreta que secreta, que tiene origen en los constructores gremiales de la edad media y ha logrado expandirse por el mundo, propagando principios morales develados en sus símbolos, tomados de los instrumentos de la construcción.
La masonería es una de las más antiguas fraternidades iniciáticas, la cual acoge en su seno sólo a personas libres y de buenas costumbres, sólo dependientes de su conciencia y dedicados a poner en práctica un ideal de paz, amor, solidaridad, caridad y fraternidad, preocupados en su perfeccionamiento moral, así como el de la humanidad entera. También impone a todos sus miembros el respeto a las opiniones y creencias ajenas, aun siendo de opinión contraria, y prohíbe toda discusión política o religiosa a fin de constituir un centro permanente de unión fraternal, donde reine una comprensión tolerante y una fructífera armonía entre las personas, permitiéndoles expresar libremente sus puntos de vistas personales.
Nuestra institución se dedica con entusiasmo a la investigación de la verdad, a la práctica de la moral y de las buenas costumbres, a propagar la solidaridad, a trabajar por el mejoramiento material y espiritual, y así lograr el perfeccionamiento intelectual para poder alcanzar el progreso social que tiene derecho de disfrutar toda la humanidad.
Vivir honradamente es cumplir con nuestros deberes sociales que es obedecer las leyes del país donde se vive o el que nos brinda su hospitalidad, es cumplir con nuestros deberes cívicos y de asilo. Es aplicar la razón y obrar con justicia es un deber de conciencia ineludible para todo ciudadano que ama a nuestros semejantes, deseándoles el bienestar personal, es un deber común entre todos los hombres, la familia y la sociedad. La masonería honra y dignifica el trabajo, por considerarlo uno de los atributos más indispensables para lograr la felicidad de los hombres, en relación con todas sus actividades, tomando en consideración que, quien realiza sus aspiraciones siente la satisfacción del deber cumplido, es por eso que nuestra orden, proscribe la ociosidad, combate la ignorancia y la intolerancia, educando al hombre para enseñarle el camino del progreso siendo útil a la sociedad
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HISTORIA DE LA FUNDACION DE LA GRAN LOGIA SOBERANA DE
LIBRES Y ACEPTADOS MASONES DE VENEZUELA

Por Francisco Jiménez Arráiz

El día 1ro. de Agosto 1.918 se constituyó en Caracas un Comité Masónico que se denominó "Agrupación Masónica Legitimista de Venezuela", club masónico en que desde ese día se albergó la idea reformista, y el 5 de Agosto se dirigió a todas las Logias, a todos los Masones de Venezuela demostrándoles el estado de ilegitimidad en que se hallaba la Masonería Venezolana, insinuándoles la necesidad de pensar en la creación de una Gran Logia Soberana, Autónoma, de Libres y Aceptados Masones, y pidiéndoles una manifestación formal de los Talleres a que pertenecían, Manifiesto que no solamente circuló entre nuestras Logias sino también entre todas las Grandes Logias del mundo, pues a todas se les remitió oportunamente; y tanto para allegar más elementos como para que ni Masones ni Talleres Nacionales pudiesen escapar al conocimiento de lo que se hacía, fundó una Revista, El Mazo, Órgano de la agrupación.

El 5 de Octubre se dirigió el Comité a todas las Logias de la jurisdicción invitándolas a un Convento o Congreso Masónico con el propósito de deliberar sobre la necesidad y utilidad de la creación de una Gran Logia Soberana, Autónoma, de Libres y Aceptados Masones de Venezuela, tal como lo hizo otro grupo de masones INFLUYENTES en Manitoba (Canadá) el 28 de Abril de 1.875, de donde surgió la Asamblea que se reunió en el Templo Masónico de Wuinnipec el 12 de Mayo del mismo año. Correspondieron a este llamado siete Logias, es decir, más del doble de las que, según las prácticas universales constituidas hoy en jurisprudencia de la Institución, se necesitaban, pues desde el principio eran tres las Logias sustentadoras de la evolución reformista; siete Logias regularmente registradas, como se dice en términos precisos, y en plena actividad masónica, que se llamaban: Independencia y Libertad Nº 5, de Puerto Cabello; Alianza Nº 8, de Valencia; Victoria Nº 9, de La Victoria; Dios y Patria Nº 68, de Tumeremo; Protectora de las Virtudes Nº 1, de Barcelona; Bella Altagracia Nº 24, de Cumaná; Obreros de Paz Nº 66, de San José de Río Chico. Además, sin sumarse a la formación del Convento, aunque reconociendo las razones de nuestro Manifiesto, asumió su autonomía, separándose de la jurisdicción de la Gran Logia de los EE. UU. de Venezuela, la Logia Virtud y Orden Nº 22, de Carúpano; e hicieron otro tanto, después, la Asilo de la Paz Nº 13 de Ciudad Bolívar y la Unión Nº 49, de Guasipati.
Nombraron cada una de esas 7 Logias tres Delegados Plenipotenciarios con igual número de Suplentes unas, sin Suplentes otras, y se reunió la Asamblea en el Templo Masónico de Puerto Cabello, el día 19 de diciembre del año pasado; celebró sesión inaugural; deliberó sobre la conveniencia y utilidad de formar una Gran Logia que correspondiese al carácter de Autonomía y Soberanía que éstas tienen en el seno del Simbolismo en todo el Universo, con absoluta separación y sujeción a todo Cuerpo o poder extraños a éste; acordó la creación de dicha Gran Logia; nombró una Comisión que redactase las leyes necesarias, sancionó en los días 19, 20 y 21 de diciembre, en sesión permanente, teniendo tres votos cada Logia, una Constitución, un Reglamento Particular, Estatutos Generales y Código de Procedimiento Judicial; eligió funcionarios de la Gran Logia y la instaló el 21 de diciembre, en el acto público más hermoso que registra la masonería nacional. Fundamentados en la jurisprudencia masónica más aceptada hoy en el universo, puesto que para cada acto se ha buscado un modelo que sirviese de norma, hasta el punto de que nuestra legislación es una adaptación de la legislación de las Grandes Logias de Cuba y Puerto Rico, para que así nada se nos tachase. Se ha dado publicidad en la Revista El Mazo a todo lo que se ha creído conveniente llevar a conocimiento de las Grandes Logias en el Expediente de creación y organización de la nuestra, y se les ha remitido de la manera más eficaz. La Gran Logia Soberana de Libres y Aceptados Masones de Venezuela ha constituido su Sede en esta ciudad, territorio que considera DESOCUPADO, toda vez que el actual poseedor carece de legitimidad y por consiguiente la posesión es nula de derecho; y carece de legitimidad por tres poderosas razones: primero, porque en su seno, en toda su jurisdicción, no se han proclamado jamás los Antiguos Límites y no se conocen todavía, siendo nuestra Gran Logia Soberana de Libres y Aceptados Masones quien primero los ha acogido en sus leyes; segundo, porque no está formada como lo prescriben los Reglamentos Generales de 1.721, por los Maestros y Vigilantes de todas las Logias particulares regularmente registradas (Precepto XII); y tercero, porque comparte el Poder Judicial y el Poder Legislativo con el Supremo Consejo, que anula su Soberanía, y una Gran Logia que no es Soberana no es legítima.  Francisco Jiménez Arráiz
Maestro-Masón, Gran Secretario de la Gran
Logia Soberana de L. y A. M. de Venezuela 1918
Miembro de la Orden del Libertador,
Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia

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